Casi puedo imaginarte con tus anteojos, tal ve estirando la espalda un poco, mirando fijamente a ese teclado que tantas conversaciones nos ha entregado.
¿Y ahora dónde estarás? ¿Qué caminos son los que hoy nos separan en esta ruta que complica y compone, que propone y deshace. ¿A dónde te has ido?
A veces no entiendo esto de nosotros, tanto amor por ratos que desaparece en un segundo cuando de alguna forma te pierdo de nuevo y no se si te volveré a encontrar.
Espero que sepas que, como tantas otras veces, sigo esperando a la misma hora, en el mismo lugar.
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