Nunca pudiste despertar conmigo, ni sabrás de esa maña que tengo de abrazar todo con las piernas. Nunca pudiste darte cuenta que mi aliento en las mañanas no es nada malo y que siempre preparo el desayuno con delicadeza y con la ropa apenas necesaria.
Nunca sabrás que al bañarme siempre tallo mi cabellera antes que el resto de mi cuerpo, ni podrás darte cuenta que pongo una vaina de vainilla en el jabón, para que mi piel huela así todo el día.
Jamás sabrás que al cepillarme el cabello lo hago frente al espejo antes de vestirme, ni sabrás que antes de dormir, ya tengo la ropa del día siguiente planeada.
No sabrás lo que es caminar de mi mano mientras paseo con Obelix. Jamás sabrás lo que es que nos besemos bajo un árbol o nos sentemos acurrucados en una banca.
No sabrás lo que es reír o llorar a mi lado, ni sabrás que se siente que cuando tu estés triste o nostálgico, yo simplemente te abrace y en silencio entregue todo mi corazón.
No sabrás lo que es abrazarnos bajo la lluvia, ni reír en algún prado. No sabrás lo que es viajar conmigo, ni leer o cocinar a mi lado.
No sabrás lo que es verme hambrienta, y el mal humor que me empieza a atacar hasta que no como algo, ni sabrás jamás cómo me veo cuando empieza a vencerme el sueño, y lo mucho que en ese momento amo.
No sabrás tampoco que antes de dormir me como una naranja, y dejo las cascaritas en la cabecera, porque el aroma me relaja. Tampoco sabrás lo enmarañada que es mi cabellera durante las madrugadas, en las que hubiera dado todo por que en ella te enredaras.
No sabrás nunca lo quietecita que me duermo, lo mucho que sueño y lo poco que recuerdo. No sabrás nunca que a veces hablo dormida, y que confieso las cosas que jamás diría en la vida.
No sabrás nunca cómo se escucha un "te amo" de mis labios, cómo susurro un "te quiero", como suspiro un "te necesito".
No hay comentarios:
Publicar un comentario