¿Cuántos silencios debo mantener para que entiendas que te extraño?
Es tan difícil olvidarte, cuando te recuerdo en las palabras, que son mi forma de vida. Cuando te recuerdo entre líneas, entre versos de un poema. Cuando te recuerdo en las comas, las pausas de mi vida, entre los acentos, que magnifican mis experiencias, esos acentos en los que tu ausencia se ha vuelto más bien unos puntos suspensivos, en los que me encuentro atrapada, entre el pasado y el presente.
¿Cómo puedo olvidarte si estás presente en cada nota?
Cuando escucho mis canciones, aquellas que me dedicaste, en las que decías que me amabas y con las que tocabas mi alma. Te recuerdo entre acordes, en aquellas cosas tan tuyas que hacías mías, entre las cuerdas de tu guitarra, acompañadas por la caricia de tu voz que aún perdura en mi recuerdo y se ha grabado en mi ser.
¿Cómo puedo olvidarte si te recuerdo en el aire, en el cielo, en la tierra, en el sol?
Porque te quedaste en todo, porque todo lo hablamos, porque todo lo soñamos, porque nos vimos juntos. Porque todas las cosas llevan tu nombre, porque en todas las cosas estás tú y yo sin ti. Porque te siento con la caricia de la brisa, aunque ya no estés presente, porque te siento con la caricia del sol quemándome con tu ausencia, te siento en los pasos que doy cuando nadie va a mi lado, cuando ya ni siquiera puedo tener la idea de ti.
Te extraño porque cada día estás presente, porque en cada instante estás tú... te extraño porque te amo, porque a pesar de intentar olvidarte no he podido, porque tengo miedo a olvidarte y así olvidarme a mí misma, porque mi alma se fue contigo, porque se quedó a vivir en ti.
Te extraño, te amo... y no, no te olvido.
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