Hoy viene a mi la damisela soledad, con pamela impertinentes y botón de amapola en el oleaje de sus vuelos, hoy la voluble señorita es amistad y acaricia finamente el corazón con su más delgado pétalo de hielo.
Por eso voy gentilmente te convido a pasear, por el patio hasta el florido pabellón de aquél árbol que plantaron los abuelos, hoy el ensueño es como el musgo en el brocal, dibujando los abismos de un amor, melancólico, sutil pálido, cielo.
Viene ami, avanza, viene tan despacio, viene en una danza leve del espacio, cedo me hago lacio y ya vuelo, ave, se mece la nave lenta como el tul, en la brisa suave, niña del azul.
Oh melancolía, señora del tiempo, beso que retorna como el mar. Oh melancolía, rosa del aliento, dime quién me puede amar...
Silvio Rodríguez
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