Las seis primeras, son olas que nacen unas de otras, son previsibles, equilibradas. Se condicionan unas a otras, se basan unas en otras, no deparan sorpresas. Seis intentos, por más diferentes que parezcan vistos desde lejos, seis intentos y siempre el mismo destino...
Pero ¡cuidado con la séptima ola! La séptima es imprevisible. Durante mucho tiempo pasa inadvertida, participa en el monótono proceso, se adapta a sus predecesoras pero estalla.
Siempre ella, siempre la séptima. Porque es despreocupada, inocente, rebelde, barre con todo, lo cambia todo y después todo es distinto. ¿Mejor o peor?, eso, solo pueden decirlo quienes fueron arrastrados por ella, quienes tuvieron el coraje de enfrentarla, de dejarse cautivar.
Me agrada tu escrito. Te gusto el libro?
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