Estoy sentada a la orilla de mi cama, viendo por la ventana las hojas del otoño caer, aún en esta fría noche, sus destellos dorados nacen al reflejo del farol, como si se aferraran a la esperanza de vivir un poco más, antes de terminar de caer.
No puedo evitar recordarte en momentos así. A decir verdad, no puedo evitar recordarte, casi a cada instante, aunque a veces yo misma trato de evitar pensar en lo que no tuve y ya perdí.
Y es que este otoño anuncia la llegada de un invierno anticipado, anuncia frío, desolación. Anuncia días más cortos sin esperanza, y noches largas llenas de desolación. Anuncia miedo, anuncia dolor, anuncia el arribo de dolorosos recuerdos y de sueños que se perdieron entre nubes de confusión.
Siguen cayendo las hojas, hay un fuerte viento que no sé de donde provenga, tal vez ya rozó tus mejillas, y tal vez tus labios... tal vez, solo tal vez, te robó un beso y lo entregue para mi... sí, tal vez sea la retribución de saber que mi amor por ti es como ese mismo viento, que aunque no puedes verlo, puedes sentirlo, y sabes que sigue aquí.
Hoy me voy a dar permiso de pensarte, de soñar de ti... hoy me voy a dejar amarte y llorarte, sonreírte... esperarte. Hoy solamente voy a esperar junto a esta ventana, una señal tuya, una palabra, una ilusión, hoy voy a quererte como nunca, como siempre...
Y mañana recordaré que te fuiste, y que lo que queda es dolor.
No puedo evitar recordarte en momentos así. A decir verdad, no puedo evitar recordarte, casi a cada instante, aunque a veces yo misma trato de evitar pensar en lo que no tuve y ya perdí.
Y es que este otoño anuncia la llegada de un invierno anticipado, anuncia frío, desolación. Anuncia días más cortos sin esperanza, y noches largas llenas de desolación. Anuncia miedo, anuncia dolor, anuncia el arribo de dolorosos recuerdos y de sueños que se perdieron entre nubes de confusión.
Siguen cayendo las hojas, hay un fuerte viento que no sé de donde provenga, tal vez ya rozó tus mejillas, y tal vez tus labios... tal vez, solo tal vez, te robó un beso y lo entregue para mi... sí, tal vez sea la retribución de saber que mi amor por ti es como ese mismo viento, que aunque no puedes verlo, puedes sentirlo, y sabes que sigue aquí.
Hoy me voy a dar permiso de pensarte, de soñar de ti... hoy me voy a dejar amarte y llorarte, sonreírte... esperarte. Hoy solamente voy a esperar junto a esta ventana, una señal tuya, una palabra, una ilusión, hoy voy a quererte como nunca, como siempre...
Y mañana recordaré que te fuiste, y que lo que queda es dolor.
Por eso, y tal vez sólo justo por eso, se inventaron las balsas, los botes, los barcos, las lanchas, los puentes...
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